¿Qué es lo que hace que un móvil vaya mas rápido?

 



Cuando alguien pregunta por qué un móvil va más rápido que otro, casi siempre aparece la misma respuesta: el procesador. Y sí, el chip es importante, nadie lo discute. Pero quedarse solo con eso es una simplificación enorme. Hay muchas más cosas que influyen en el comportamiento del teléfono.

La sensación real de rapidez que tenemos al usar un smartphone a diario depende, sí, del chipset, pero también de la memoria RAM y del almacenamiento (no de la cantidad, sino de la calidad), de la batería, del sistema de refrigeración y muchas más cosas en las que debes fijarte a la hora de comprar un teléfono nuevo.

Vamos a repasarlos uno por uno.

Del procesador

El chipset es la base de todo. Un procesador moderno, bien diseñado, con pocos nm, y con una arquitectura eficiente, permite mover aplicaciones pesadas, juegos exigentes y múltiples tareas sin esfuerzo.


No es solo cuestión de potencia bruta o de cuántos núcleos tenga, sino de cómo gestiona esa potencia durante el uso diario. Un chip que rinde bien durante los primeros minutos, pero se viene abajo por el calor acaba ofreciendo una experiencia peor que otro, sobre el papel menos potente, pero más estable.

Del tipo de memoria RAM

La memoria RAM es otro punto clave que suele pasarse por alto. Aquí no importa únicamente la cantidad, sino también el tipo.

La RAM LPDDR5 marca una diferencia clara frente a generaciones anteriores, sobre todo en la fluidez del sistema cuando abrimos varias apps, cambiamos entre ellas o dejamos procesos en segundo plano. Un móvil puede tener un procesador excelente, pero si la RAM es lenta o justa, acabaran apareciendo los temidos tirones.

De la tecnología de almacenamiento

Con el almacenamiento ocurre algo parecido. La diferencia entre un móvil con UFS 2.2 y otro con UFS 4.1 se nota desde el primer día. Las aplicaciones se abren antes, el sistema responde más rápido y las actualizaciones se instalan en menos tiempo.

Es uno de esos componentes que la gente no mira, por fijarse más en la cantidad, pero que tiene un impacto real en cómo percibimos la velocidad general del dispositivo.

También de la batería

La batería también influye, aunque no lo parezca. No se trata solo de autonomía, sino de la capacidad de mantener un suministro de energía estable cuando el hardware lo exige.


En momentos de mucha carga, una batería que no esté en buen estado o que no pueda responder correctamente puede hacer que el sistema limite el rendimiento para evitar problemas.

Del sistema de refrigeración

El control de la temperatura es otro aspecto decisivo. Si el móvil se calienta y no tiene un buen sistema de disipación, el rendimiento cae. Es así de simple. Por eso vemos móviles con el mismo procesador comportarse de manera muy distinta en juegos o tareas exigentes.

Un diseño interno bien trabajado, con cámaras de vapor o materiales adecuados, permite mantener la potencia sin que el sistema tenga que pararse a respirar constantemente.

De la conectividad

Aquí ya no hablamos solo de que, a la hora de navegar, el 5G sea más veloz que el 4G. No, también hay que tener en cuenta detalles como el tipo de puerto USB, que de igual forma aportan su granito de arena.

Un USB 3.0 no hace que el móvil vaya más fluido al navegar por el sistema, pero sí mejora mucho la experiencia al transferir archivos grandes, hacer copias de seguridad o trabajar con accesorios. Y si no que se lo digan a los propietarios de los iPhone 17 estándar.

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