Durante mucho tiempo fue un gesto clásico. Antes de descolgar el móvil,
sacar la antena.
Un movimiento de unos tres segundos, reservados en muchos casos al
mundo yuppie que podía gastar casi 4.000 dólares en terminales como el
Motorola DynaTAC, el primer móvil de la historia.
La antena se convirtió en un
elemento característico
de los teléfonos móviles, el típico aspecto que siempre destacaban en
un pictograma. Hoy, sin embargo, es un elemento que ha desaparecido por
completo del diseño de los smartphones actuales, hasta tal punto que
alguien nacido en el 2000 podría no reconocer esos pictogramas. Hoy ese
saliente ha sido sustituido por un diseño cuadrado y una enorme
pantalla.
La antena del móvil: una desaparición paulatina
Pero la ausencia de la antena no es exclusiva de los smartphones, no
hizo falta una revolución como la que supusieron estos aparatos
conectados para que los diseñadores decidieran eliminar ese molesto
elemento. Quienes llegaron a tener terminales con antena recordarán lo
fácil que era que se t
e enganchase al sacarlo del bolsillo, a parte de no ser excesivamente estético.
Las antenas de los móviles ya habían
evolucionado desde los 20 centímetros de los primeros teléfonos.
Para poner en perspectiva la longitud de esa antena, un phablet como el
Nexus 6P -que es un teléfono grande- cuenta con 15 centímetros de alto.
Claro que en aquella época los móviles eran móviles, pero eso no quiere
decir que de bolsillo.
De 20 centímetros a apenas unos pocos
El primer gran hito en este sentido fue de nuevo de Motorola, que
construyó el primer dispositivo que realmente se podía llevar en el
bolsillo, el Motorola MicroTAC, lanzado en 1989 con sus 23 centímetros
de alto. Los primeros modelos de la serie eran
distinguibles por la base de la antena, una gran protuberancia desde la que se extendía. A medida que avanzaban los modelos de la serie, esta base se iba reduciendo

La larga antena de retráctil se transformó con el tiempo en
un saliente de unos cuatro centímetros.
Sí, esa que se te enganchaba siempre con el bolsillo cuando lo
intentabas sacar con prisa. Pero el gran hito que haría desaparecer este
elemento para siempre de los móviles no llegaría hasta 1998.
Nokia 8810, el primer terminal con antena interna

Vendría, como tantas otras cosas, de la mano de una mítica marca finlandesa: el
Nokia 8810,
el primer teléfono que contaba con una antena interna. Tenía un diseño
rectangular y sin ningún saliente -y con una tapa deslizante sobre el
teclado muy característica-. Con el tiempo, esta característica fue
llegando a todos los teléfonos con el paso del tiempo, convirtiendo la
antena externa en algo del pasado.
Antennagates
Desde entonces, salvo algún diseño harto peculiar, los teléfonos
móviles han sido rectangulares y sin ningún saliente para conseguir más
señal. Pero eso también ha traído algún que otro problema y dolor de
cabeza, ya que en ocasiones nos podemos encontrar problemas de recepción
debido a la posición de las antenas. El más famoso fue el llamado
Antennagate, que afectó al
iPhone 4, que presuntamente perdía señal dependiendo de cómo lo cogieras.

Si un extraterrestre llegase a la Tierra y viera un smartphone actual
y el diseño de los primeros móviles de Motorola es posible que le
costase entender que -en muchos aspectos- se tratan del mismo
dispositivo. Y no sólo por el tamaño y la antena, el teclado ha
desaparecido para dar paso a una pantalla táctil y cámaras de foto.