Y se acabó. El
CES 2019 celebrado
en Las Vegas ya ha tocado fin, y todos los medios, youtubers y personal
están volviendo a sus hogares y lugares de trabajo. El CES ha sido un
espejo, un anticipo en el que hemos podido ver algunos de los futuros
pasos que dará la tecnología en el año 2019. Junto al IFA de Berlín y el
Mobile World Congress de Barcelona, este CES es uno de los eventos más
importantes del año.
Pero si buscamos información sobre las conclusiones del CES veremos
que diversos medios, principalmente estadounidenses, califican el
evento
de “decepción”. ¿Ha sido este CES una versión
descafeinada de lo que nos ha estado dando dicha feria en los últimos
años? La respuesta está dividida entre
el sí y el no.
CES: ¿ha sido muy flojo?
El famoso portal
Gizmodo ha
publicado un interesante artículo con una clara metáfora. Andando por
las instalaciones del CES el último día antes de que se despidiera hasta
el año que viene, se han encontrado con un stand de Shenzen 3iRobotics
en el que debería haber productos, muestras y personal autorizado. ¿Qué
se encontraron? Esto.
Un hombre sentado en una silla, con el stand vacío y con una mesa birriosa. Según
el medio, una metáfora de lo que ha sido el CES. Un evento triste,
somnoliento, sin nada que mostrar e incluso con toques sombríos.
Realmente a nadie le gusta ver a gente dormir en mitad de uno de los
eventos más importantes del año.
Pero lo cierto es que
si repasamos algunas de las conferencias más importantes de la feria,
veremos que ni de lejos es lo que estábamos esperando. Algunos de los
nombres en los que más esperanza se había depositado
eran Samsung, LG, AMD, Nvidia o Sony. Sí, ha habido lanzamientos importantes, como la AMD Radeon VII, nueva GPU de la firma o la nueva familia de Intel que adoptará al fin los 10 nanómetros.

No vamos a negar que
analizando cada evento por separado… nos llevamos un chasco. AMD ha
defraudado y no ha mostrado la nueva generación de procesadores Ryzen
3000 cuando más lo necesitaba, dada la situación de Intel y sus
problemas a nivel de infraestructura. Ha dado una muestra pero poco más y
ha centrado su conferencia en los Epyc, en las GPU y ha hablado de unos
futuros Threadripper y los Ryzen 3000.
Por la parte de Nvidia, nos llevamos
el anuncio de la Nvidia RTX 2060, una
tarjeta gráfica con un sobreprecio cuya única función de ser es traer
un rendimiento sobrado a la gama media, pero pagando un coste. Además de
eso, también recibimos unas declaraciones nada agradables de su CEO,
Jensen Huang sobre AMD.
Pero ¿y qué más tenemos? Samsung ha hablado de su teléfono plegable,
pero ha presentado principalmente electrodomésticos. LG sí ha dado la
campanada con su nueva familia de pantallas OLED curvas, monitores gaming y sobre todo
con el primer televisor enrollable del mercado que llegará este mismo año.
En líneas generales y siendo honestos,
no hemos visto nada que no hubiéramos visto antes. Salvo
innovaciones curiosas o el inicio de los móviles con agujero en la
pantalla con los Honor View 20 y Huawei Nova 4 en el mercado, los
fabricantes han hablado mucho pero han mostrado poco.
Las marcas quieren su propio espacio y ya hay otros eventos por llegar

La competencia es cada vez más feroz, y los fabricantes se están
dando cuenta de que si quieres mostrar tu producto y dar una gran
campanada en el mercado no puedes hacerlo cuando los focos y los flashes
están ocupados con otros aparatos que en ocasiones son más interesantes
que los tuyos. La estrategia entonces no es mostrar,
sino enseñar qué pasos vas a dar.
Porque eso es lo que han hecho las marcas en este CES. No han
mostrado qué van a presentar este año, sino su plan a seguir. Samsung se
reserva su lote más grande para algunos eventos independientes como las
presentaciones del Galaxy S10, el Galaxy F o el futurible Galaxy Note
10. AMD, por su parte, también se guarda los Ryzen 3000 para competir de
tú a tú contra Intel en un evento independiente. Si no, pensemos:
¿hubiera tenido tanto protagonismo el Galaxy F estando el móvil plegable
del CES presente?
Esto mismo pasa con Nvidia. La nueva generación de tarjetas de la serie 20, las RTX
se presentaron en un evento independiente. Se
han guardado para el CES una de las más interesantes pero lejos del
target principal de productos que quiere vender Nvidia: la gama media. Y
de hecho,
todo apunta a que el Mobile World Congress será más de lo mismo.
Nueva RTX 2060 anunciada: un 60% más rápida en juegos por 350 dólares

Porque Samsung se reserva el S10 para un evento independiente. No se
sabe nada de LG y de si su G de turno tendrá una relevancia tan grande
como para remontar. Se espera el Sony Xperia XZ4, pero por primera vez
sin una versión Compact (o a eso apuntan los rumores).
Las marcas han aprendido que los usuarios estamos cada vez más
pendientes de este tipo de avances y quién llega primero se queda antes
con su silla. Sobre todo si tu innovación se presenta sola; si lo haces
en compañía, está claro que otros competidores saldrán al paso e
intentarán conseguir más protagonismo. Y sabiendo el año que ha tenido
por ejemplo Samsung esto es algo que no se pueden permitir.
La tecnología ya está alcanzando ciertos límites

Si bien es cierto que hemos visto auténticas maravillas tecnológicas
en esta feria, tenemos que ser conscientes de que no todos los años
puede venir una firma y arramblar con el escenario con algo totalmente
novedoso y fresco. Y esto no nos lo estamos inventando nosotros; los
datos están ahí.
Las nuevas RTX, respecto a sus predecesoras directas, en términos de potencia bruta
suponen una mejora de entre un 10 y un 30 por ciento. La
nueva GPU de AMD, la Radeon VII es tan sólo un 20 por ciento más
potente que Vega 64. E Intel tampoco se ha escondido al decir que el
silicio está llegando a sus límites y que la futura gama Ice Lake no
será muchísimo más potente que la novena generación de Coffee Lake
Refresh.
Tenemos que entender que alcanzar dichas mejoras, incluso algunas tan recientes como un lector de huellas en pantalla
conlleva investigación, tiempo, dinero y recursos. Y
hace años estos eventos nos maravillaban con las infinitas
posibilidades mostrándonos lo que aún no se había conseguido pero que
estaba próximo a llegar. Ese es el problema: lo que era un sueño hace
años
ahora es una realidad.
La gente espera que cada año todas las marcas ofrezcan un
espectáculo bombástico en el que nos maravillemos con todo lo que viene.
La tecnología ha alcanzado una madurez y una estandarización tales que
ya no puede ofrecer ese circo con la misma intensidad y a diferencia de
lo que se pueda pensar,
esto es bueno.

La tecnología no es un circo porque
es mucho más. La
tecnología nos ayuda a que el mundo funcione mejor, a solventar
nuestros problemas diarios y a hacer de nuestra vida más fácil. Y la
tecnología nos da eso y mucho más. El público quiere que nuestro
smartphone sea capaz de hacer tortitas mientras nos pone Netflix en un
proyector cuando siquiera el 10 por ciento de nosotros usaríamos esta
chorrada.
Y por eso, sí: el CES ha sido una decepción pero
no por su culpa.
Sí, el CES ha sido flojo pero está bien que lo sea

Sorprende que habiéndose presentado tales locuras como
esas olas hechas de televisores OLED o
el primer televisor enrollable del mundo la gente considere al CES una
decepción. Precisamente esa es la cuestión: los grandes logros de la
feria quedan relegados a un segundo plano ante la ausencia de este tipo
de bombazos cada 5 minutos.
Hemos visto cómo el
gaming ha recibido importantísimas
mejoras que harán que los más entusiastas del hardware se froten las
manos entusiasmados. La telefonía adquirirá un nuevo
status con
las mejoras como el agujero en la pantalla o la irrupción de los
paneles flexibles. E incluso por fin hemos podido asistir a conceptos de
futuro que hasta hace unos años se consideraban directamente irreales,
que las marcas están dispuestas a llevar a cabo.
El CES ha sido una decepción, sí. Pero el año que viene, salvo que
llegue una nueva tecnología a copar titulares y a ofrecer ese circo que
muchos quieren, será otra decepción. Igual que el Mobile World Congress.
Igual que el IFA de Berlín. Y las miradas estarán puestas en la caterva
de eventos de presentación que se esperan para el 2018. Porque las
marcas han descubierto que así funciona el mercado. Y una empresa quiere
ganar dinero, no contentarnos.
Así que aunque el CES 2019 haya sido una decepción, espero que mi
compañero permita recoger el testigo y repetir sus palabras para
intentar concienciar a alguien que esté leyendo estas líneas: señoras y
señores,
la tecnología no es un circo.